Los tubos estirados se deshacen de toda la violencia del mal sueño y su ley engarza un difícil padrenuestro de corazones secuestrados.
Es el príncipe organista que defiende nuestros reinos y sostiene el cerco estrecho de armonías en ardiente contrapunto.
Afuera es el limbo y niños ciegos
Números salvajes esperando un salto de tritono
Quintas paralelas que no llegan.
Que éste no sea el que ha de venir.
viernes, 28 de diciembre de 2007
El príncipe organista
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jueves, 27 de diciembre de 2007
Tú agradeces al viento sus diamantes
Mercenarios detrás de las dunas
tres bocas llenas de luz y plomo
¿Quién los vistió de esos colores?
¿Quién les da de comer?
Las mujeres nunca olvidan lo que ellos no recuerdan
Porque no tienen oídos y está bien que sea así
Para que los corazones salten de sus órbitas
Buscando el desierto y lo que
Vive
Fuera del poema
Al borde de tus labios
Tacto y arcoiris
A todos nos importan estas cosas.
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Tiene que ver con: Lírica
miércoles, 26 de diciembre de 2007
Ciencia y Poesía II
(Viene de Ciencia y poesía I)
"Poesía y ciencia se plantean idéntica interrogante: el borde de un abismo común y sólo sus modos de investigación difieren", dijo Saint John Perse. George Steiner va más allá y dice que "la epistemología y la lingüística de la ausencia real (Mallarmé) son congruentes con la física de los agujeros negros" y, por otra parte, "la pulverización de la cohesión psíquica en fragmentos cargados de energía centrífuga y fugaz que lleva a cabo Rimbaud se corresponde no sólo a con la evolución moderna de la física de partículas sino, más rigurosamente, con las especulaciones sobre la antimateria." En su opinión, "tales reciprocidades en el nivel de la percepción y la investigación no pueden ser del todo fortuitas".
Para explorar estas reciprocidades, cito a continuación las descripciones que un músico y un físico hacen de su proceso creativo porque contienen una bonita coincidencia:
"Estudiamos y escudriñamos en espera de nuestro placer, guiados por nuestro olfato, y, de repente, un obstáculo desconocido se nos pone en el camino. Experimentamos una sacudida, un choque, y este choque fecunda nuestra potencia creadora" (Igor Strawinsky, Poética Musical, EMECÉ editores, Buenos Aires, 1946, p.61.)
"Encontrar conceptos que calcen con la naturaleza se parece mucho a resolver un crucigrama. En el crucigrama puede haber algunas partes de la cuadrícula que completamos fácilmente, pero a veces encontramos zonas en las que podemos llenar todas excepto una o dos definiciones obstinadas, entonces sabemos que estamos tras la pista correcta y llevamos al límite nuestros cerebros por las palabras faltantes, cuando, con un flash de inspiración, vemos que las palabras obstinadas pueden ser encajadas mediante un cambio completo en aquellas que ya habíamos aceptado"(P.W.Bridgman, The logic of modern physics, Macmillan Paperbacks Edition, New York, 1927, p.202)Todo descubrimiento, logro o acierto artístico o científico tiene dos características:
Desde un punto de vista sicológico, es precedido por la misma tensión anímica en el sujeto, un estado de gracia, si se quiere, en el que pueden recibir aquel flash de inspiración. El psiquiatra Otto Dörr, al revisar la vida y obra de algunos importantes genios en su obra La palabra y la música (Ediciones U. Diego Portales, 2007), verifica que esta capacidad receptiva es endógena y está ligada a la melancolía. Está implícita, además, en aquella definición de Jakobson de la función poética, donde "el eje de la combinación se proyecta sobre el eje de la selección". Esto significa que el poeta no "discurre" el poema ya que todas sus partes están íntimamente imbricadas, como las voces de una fuga en stretto o las formas fractales de los árboles, y por lo tanto sólo es posible concebirlo en un sólo instante, de una sola vez. Detectamos un poema que carece de esta unidad cuando decimos que "no se sostiene". De un modo análogo, es fácil imaginar al científico que de pronto "ve" una igualdad con ambos términos simultáneamente.
Por otra parte, pareciera que la novedad no significa exactamente "un avance" dentro de una acumulación progresiva, sino una reinterpretación de la tradición enmarcándola dentro de un ámbito delimitado y abriendo uno mayor. T.S. Kuhn, en su Estructura de las revoluciones científicas, hablaba de "paradigmas" incompatibles, pero yo simpatizo más con el físico Claudio Bunster, premio nacional de ciencias, cuando en una entrevista (Ciencia y poesía, Lom editores) habla de "aproximación": "La teoría de Einsten, afirma, no demostró que Newton estaba equivocado, porque dentro de cierto ámbito de aproximación, Newton seguirá siempre teniendo razón". Del mismo modo, Stravinsky y Shoenberg pusieron al sistema tonal, el esqueleto musical de occidente, en un lugar relativo, pero aún podemos disfrutar de Bach desde la aproximación debida. Como en otras cosas, aquí no se trata de abolir sino de llevar a su plenitud.
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Gradus ad Parnassum II
Había prometido traducir el sabroso prólogo que Johann Joseph Fux dedica al lector de su famoso tratado de contrapunto en forma de diálogo Gradus ad Parnassum, y ahora que tenemos lectores, estos tenues propósitos personales se cargan con algo del peso del compromiso y el honor.
Paul Hindemith, en el capítulo introductorio de su Craft of musical composition (1937), hace un diagnóstico de la enseñanza de la composición de su propia época a partir del texto de Fux. Cita el prólogo y compara la labor de resistencia de Fux con la del compositor contemporáneo. Estos párrafos no tienen desperdicio y serán dados a conocer en este mismo blog prontamente.
Al igual que Fux, pido excusas, aunque no por la humildad de mi estilo, sino por mi inglés de colegial. Adiós, provecho, y sean indulgentes.
El Prólogo del autor para el lectorAnotaciones relacionadas:
"Algunas personas tal vez se pregunten porqué me he empeñado en escribir sobre música, habiendo tantos trabajos de hombres sobresalientes que han tratado el tema de forma más exhaustiva y docta; y, particularmente, porqué deberería hacerlo justo en este tiempo en el que la música se ha hecho casi arbitraria y los compositores se rehúsan a ser limitados por ningun precepto ni principio, detestando el mismo nombre de escuela y ley como a la muerte misma. Ante esto quiero hacer mi propósito claro. Ciertamente ha habido muchos autores famosos por su enseñanza y competencia, quienes han dejado una gran cantidad de trabajos en teoría de la música; pero en la práctica de la escritura de la música ellos han dicho muy poco, y este poco no es comprendido fácilmente. Generalmente, ellos se han contentado con entregar unos pocos ejemplos, y nunca han sentido la necesidad de inventar un método simple por el cual el novicio pueda progresar gradualmente, ascendiendo paso a paso para lograr maestría en este arte. Yo no seré intimidado por los más ardientes enemigos de la escuela, ni por la corrupción de los tiempos.
La medicina es dada a los enfermos, y no a aquellos quienes están en buena salud. Como sea, mis esfuerzos no tienden -ni me considero con la fuerza- a detener el curso de un torrente avanzando precipitadamente más allá de sus bordes. No creo que pueda llamar de vuelta a los compositores desde la insanidad desbocada de su escritura a los estándares normales. Que cada uno siga su propio consejo. Mi objeto es ayudar a las personas jóvenes que quieren aprender. Yo conocí y aún conosco a muchos que tienen finos talentos y están de lo más ansiosos por estudiar; como sea, faltando sentido (means) y un profesor, ellos no pueden realizar su ambición, sino que permanecen, como si nada (as it were), para siempre desesperadamente sedientos.
Buscando una solución para este problema, comenzé, desde entonces, hace muchos años, a trabajar un método similar a aquel por el cual los niños aprenden las primeras letras, luego sílabas, luego combinaciones de sílabas, y finalmente cómo leer y escribir. Y ésto no ha sido en vano. Cuando usé este método en la enseñanza observé que los pupilos hicieron asombrosos progresos en un corto tiempo. Entonces pensé que debía retribuir un servicio al arte si yo lo publicaba por el beneficio de los jóvenes estudiantes, y compartía con el mundo musical la experiencia de casi treinta años, durante los cuales yo serví a tres emperadores (en lo cual podría con toda modestia sentirme orgulloso). Por otra parte, como Cicerón citaba desde Platón: "No vivimos para nosotros solos: nuestras vidas pertenecen también a la patria, a nuestros parientes y a nuestros amigos."
Notarás, querido lector, que he entregado muy poco espacio en este libro a la teoría y mucho más a la práctica, ya que (la acción siendo la prueba de la excelencia) ésta era la mayor necesidad.
Finalmente en aras a un mejor entendimiento y una mayor claridad, he usado la forma de diálogo. Por Aloysius, el maestro, me refiero a Palestrina, la celebrada luz de la música, de Praeneste (o, como otros dicen, Praeeste), a quien yo debo todo lo que sé de este arte y cuya memoria nunca dejaré de cuidar con un sentimiento de la más honda reverencia. Por Josephus yo designo al pupilo que desea aprender el arte de la composición.
Para terminar, no te ofendas ante la humildad de mi estilo, ya que no reclamo a la latinidad otra cosa que lo que de un viajero regresando a la tierra que alguna vaz llamó "su casa". Y yo preferíría antes ser comprensible que parecer elocuente. Adiós, provecho, y se indulgente."
Gradus ad Parnassum (El comienzo del diálogo y una introducción de Alfred Mann)
Taco y punta, bailaremos (La Orquesografía, otro tratado en forma de diálogo)
El arte de la fuga I, II (Serie dedicada a la forma contrapuntística por excelencia)
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viernes, 21 de diciembre de 2007
Dictado III
Qué tonalidad en su madriguera dibujamos con los dedos. Una melodía que es apenas el olor inmenso de este cielo-pez escurridizo. No la suerte espesa que se deja al fondo del tazón, sino la burla, esquirla devorada por su forma apenas diferente de su ausencia como la ofensa perdonada.
Perdido el horizonte, el ojo se hace puro y violento. Entonces deseamos, entre otras cosas, besar el agua viva, última puerta luego de la cáscara, la fisión del átomo en la piel del niño-espíritu descalzo, desatar la fiebre en el comedor y derramar suficiente sangre entre las sábanas del matrimonio.
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jueves, 20 de diciembre de 2007
Ciencia y poesía I
Cuando era un niño, mi primera profundización independiente en un área específica del conocimiento, más allá de lo que enseñan en los colegios, fue la astronomía y la astronáutica. Me bastó con memorizar los nueve planetas (entonces eran nueve) y sus propiedades, algunas cifras poco intuitivas como la velocidad de la luz, y los hitos más significativos de la exploración espacial para sentirme el portavoz de un saber poderoso, un iniciado. Cuando me lo reconocían, me sentía halagado, diferente, y me sonrojaba. Otras veces, cuando el camino se tornaba muy solitario, aparecía cierta primera melancolía por la unidad perdida y la irremediable incomprensión.
Así, muchos niños se transforman de sopetón en expertos paleontólogos, geógrafos, o, más recientemente, en hábiles programadores de computadoras. Esta disposición natural se libera al primer contacto solitario y casual con alguna enciclopedia, atlas, hardware o software, con una visita al museo, o simplemente con el contacto con la naturaleza, y al principio sólo es conducida caóticamente por la curiosidad más acuciante y el asombro. También mi hermano menor, a su vez, encontró en los reportes del clima de la televisión no sé qué hechizo y se entregó al estudio de estos fenómenos.
¿Cuál es el papel de la poesía en esta etapa de la vida?
Alguien podría decir que ninguno, pero yo creo que el acercamiento de un niño a la ciencia es siempre poético. Más que coleccionando datos o contenidos, el niño está explorando las metáforas, o sea, modelando el continente. Su alma se ensancha cuando estima por primera vez lo que mide un año-luz y adquiere consistencia cuando compara la masa del diplodoco con los objetos ya conocidos. Construye su paisaje interior con las palabras que él quiere, del mismo modo que una epopeya funda una nación. En definitiva, como el primer hombre que nombró al fuego, el niño practica una ciencia indistinguible de la poesía. El científico que cuide de esta capacidad fundadora, como el poeta, creará más realidad y se apegará a la prescripción de Nietzsche de "Ver la ciencia con la óptica del artista, y el arte, con la de la vida". Novalis, poeta e ingeniero, se resistía a la parcelación de estas actividades: "Sólo los poetas deberían ocuparse de los líquidos, y sólo a ellos debería escucharlos la ardiente juventud; los laboratorios habrían de ser templos y los seres humanos honrar con amor sus llamas y sus aguas, glorificándose por ello". La disputa acerca de si el descubrimiento científico es o no invención humana queda pendiente.
CONTINUARÁ...
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martes, 18 de diciembre de 2007
Dictado II
Un solo pulso grave, el eje horizontal pulsado por detrás, y los corazones se despiertan. A la deriva el brillo, la belleza. Qué álgebra de hilos de araña se escabulle dejando en el vacío las distancias. Porque no se trata de armarle un discurso a los sentidos y contarle a los amigos: "lo que subyace bajo todas las cosas es la feroz batalla entre la vida y la forma". No. Cada segundo se apoya en una bestia distinta.
(Cuatro tortugas sostienen al mundo. El búho está dentro y nadie aún ha fijado sus límites. El ciervo, temblando junto a las tablas de la ley, está adentro. Los grandes felinos también están adentro. La apariencia, hija del espíritu de devoración, entona el salmo perfecto en sus pupilas. El petirrojo es Orfeo y Jesucristo y Lao Tse. ¿Dónde está su corazón, su triunfo?)
Conocemos el extremo opuesto: el ruido blanco de todo el espectro alcanzando la meta. Los aplausos. El juicio final y la espantosa homogeneidad de la nueva Jerusalén. Sugiera ésto una circularidad o alguna otra geometría, lo que se respira es la sugerencia misma. La muerte no se lleva lo que aún no ha vivido.
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jueves, 13 de diciembre de 2007
Esculpir en el tiempo
"Antes de definir arte -o cualquier otro concepto- debemos responder una pregunta mucho más amplia: ¿Cuál es el sentido de la vida del hombre en la tierra? Tal vez estamos aqui para desarrollarnos espiritualmente. Si nuestra vida tiende a este enriquecimiento espiritual, entonces el arte es un medio para llegar a eso (Ésto, por supuesto, de acuerdo con mi definición de la vida). El arte debería ayudar al hombre en este proceso.Algunos dicen que el arte ayuda al hombre a conocer el mundo como cualquier otra actividad intelectual. Yo no creo en esta posibilidad de conocimiento. Yo soy casi agnóstico. El conocimiento nos distrae del próposito más importante en la vida. Mientras más sabemos, menos sabemos. Llegando más profundo nuestro horizonte se hace más angosto. El arte enriquece las propias capacidades espirituales del hombre y él puede entonces elevarse por sobre sí mismo para utilizar eso que llamamos libre albedrío."
Tarkovsky es para mi (tal vez junto con W. Herzog), uno de los únicos cineastas que permiten que las cosas sean lo que son, y no lo que ellos quieren que sean. Muchos directores utilizan al cine para desplegar su visión de mundo. Tarkovsky confía en que el mundo se revela él mismo. El arte en general está muy contaminado todavía con el culto al ego del romanticismo. Ya no se confía, por ejemplo, en la belleza pura de los sonidos y sus combinaciones (privilegio que gozaron Bach y Mozart), ahora los músicos quieren expresar las emociones o pasiones de la forma más ostentosa posible. Los intentos de hacer una música más "objetiva" o neoclásica, como se le llamó a principios del siglo XX (Stravinsky, Hindemit, Ravel, Prokofiev), desembocó en la escición total entre la música docta y el público, ávido de melodías con las que "identificarse".
Tarkovsky se inclina evidentemente hacia una espiritualidad oriental, específicamente al taoísmo y la filosofía del no-actuar. Todo lo que hacemos de espaldas al Tao, esto es, violentando el orden natural y dialéctico del cosmos, es cuando menos, vanidad. No-actuar lo entiendo como un dejarse llevar, una confianza (¿fe?) en que el mundo está a nuestro favor desde el inicio y que no debemos oponer ninguna resistencia defendiendo nuestras pequeñas empresas que muchas veces nacen de la falta de conocimiento de sí, y por lo tanto, destinadas al fracaso.
En la película Stalker, Tarkovsky cita un bello pasaje del Tao Te King:
"Cuando el hombre nace es tierno y débil
y cuando muere es duro y rígido.
Cuando las plantas están vivas son blandas y flexibles
y cuando están muertas son secas y rígidas.
Por eso, la dureza y la rigidez son compañeras de la muerte
y la blandura y la suavidad son compañeras de la vida.
Por eso, cuando un ejército es empecinado, será derrotado
cuando un árbol es duro será derribado.
Lo grande y fuerte declina
Lo suave y tierno prospera."
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martes, 11 de diciembre de 2007
Carta
Querida Cristina:
¡Te extraño tanto! Aquí el silencio lo ocupa todo y cada vez que pienso en ti es un desgarro. Es que no está permitido: el paisaje es celoso y lo quiere todo de mi. A veces, el viento frio, un aleteo de gorrión (y luego la intención descarada de su sombra), la matemática extraña en las cortezas, los crujidos, eso femenino que se esconde en el rio, todo esto inunda mis sentidos, desciende con una autoridad aterradora, como un escalofrío, y se posa en mi espíritu... y entonces me abandono, corazón... me sumerjo. No en el gran Todo, en lo Uno, sino entre otras prescencias que no conozco. En esos momentos te busco dentro mío, te llamo, y algo tibio me encuentra, apenas vivo, en el lecho frio. Me has salvado tantas veces...¿Lo sabías?
No he podido escribirte antes porque en esta etapa del experimento debo trabajar en la Zona toda la noche y permanecer oculto durante el día. Pero hoy se presentó un dulce niño en mi puerta. ¡Sí, un niño! Estaba solo y era hermoso, me dijo que su padre lo había enviado a buscar una oveja perdida. Pensé que estaba soñando, que era el niño Jesús y que iba a llevarme con Él. Luego me pidió un pan y lo invité a la mesa. Me preguntaba insistentemente mi nombre y lo que estaba haciendo aquí solo. Yo, por supuesto, no le dije nada, inventé una historia poco convincente y finalmente se levantó decepcionado para irse. Entonces se me ocurrió que era ésta la oportunidad de hacerte llegar mis palabras: como ya estaba oscureciendo, le dije al niño que podía pasar la noche aquí en mi cuarto mientras yo trabajaba si llevaba una carta al pueblo la mañana siguiente. El niño es muy astuto y no quizo aceptar la propuesta mientras yo no le dijera mi nombre y de lo que se trataba mi "trabajo" nocturno. Accedí, Cristina, y tal vez me equivoqué, pero ya está hecho y me siento bien.
Escribo ahora mientras el niño se está dando un baño, en el segundo piso. Es agradable escuchar los sonidos que producen otros hombres nuevamente.
¿Cómo estás, mi amor? ¿Como está nuestra Leonor? Ha pasado tanto tiempo y siento que nuestra fe no declina. Tu última carta es maravillosa y me hace sentir muy cerca tuyo cada vez que la leo. Pero yo sé, amor: esto es durísimo. Y pienso que las promesas que hicimos libremente para nuestro bien no pueden ser más fuertes que el destino...
En este punto el papel carbonizado hace la escritura ilegible. Esta carta fue encontrada entre los restos de una cabaña incendiada junto al cuerpo de un hombre joven no identificado en el mes de julio de 2007 a 130km de Futaleufú, región de Aysén. Se desconoce la suerte del niño aludido en el texto.
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Tiene que ver con: Cartas
viernes, 7 de diciembre de 2007
Dictado I
Subirse a un tren en movimiento es comenzar a escribir del dictado del alma o lo que sea esto que ya no regresa nunca. Una escoria de la vida o la vida misma según otros. Peor: muchas veces son abortos que se esparcen en el mundo y algo pasa en mi estómago, me trago la angustia. Trato de pensar y escribir abriendo galerías no como termita glotona sino como el viento que visita los rincones olvidados con la seriedad con que Jesucristo hablaba a los leprosos. Lo diáfano de las tardes frias, solitarias, el paisaje tal como es cuando yo no estoy allí, los procesos ocultos, la digestión de esto que también late bajo todas las alfombras. El dolor no tarda cuando los que se han mirado a los ojos continúan haciéndolo. Abiertas o cerradas, las heridas, en su espectro, hacen heterogéneo el universo, no el cosmos griego tan saludable, sino el universo de los físicos y sus preguntas de enciclopedia. Como pirámides blancas en medio del desierto, como una estrella perdida en el bolsillo de un muerto bajo el mar. No se permiten más imágenes como esta última.
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miércoles, 5 de diciembre de 2007
Habla un egipcio (año 3500 ac.): "Si tú no estás listo para morir, no eres feliz"
¿Cómo es la vida cotidiana al interior de un hogar egipcio? ¿Las madres leen cuentos a sus hijos para dormirlos? ¿almuerzan juntos?
¿Cuentos para dormir? ¿Cómo te vas a dormir si estás escuchando una historia? En las familias egipcias, la principal labor de la madre es la lectura o recitación de los relatos y poemas que los antiguos nos han regalado. Porque nosotros entendemos que ser madre no es sólo parir críos. Al igual que la ciénaga nos sostiene y nos alimenta, lo específico de ser madre es darles a sus hijos continuamente la vida, la vida del espíritu, y eso se hace entregándoles el significado poético de la realidad, para que no tropiecen en la arena, para que caminen seguros sobre el granito pulido, esta herencia de siglos de nombrar lo que antes no tenía nombre, y que ellos a su vez aprendan a arrebatarle significados a la muerte.
Para mí, la hora más importante del día es la dedicada a este ejercicio, que no es otra cosa que aprender a morir. Si tú no estás listo -ahora mismo mientras hablamos- para morir, significa que no eres feliz. Por eso cada día nos reunimos y leemos, por ejemplo, el libro de los muertos o cualquier texto que roce aquellos bordes donde... la vida se toca a sí misma... donde la palabra crea más realidad y levantamos nuestra tienda en medio del desierto. ¿Cómo vas a morir entonces si no has vivido nunca? ¿Cómo vas a dejar que tu niño se duerma en el momento en que estiramos nuestros dedos hacia lo Sagrado?
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Tiene que ver con: Al día con el pasado, Entrevistas
viernes, 31 de agosto de 2007
o8-oo
Puedo sentir que me elevas
puedo ver también tus ojos oportunos
puedo saber que lo que nace una vez ya está vivo y respira hasta que muere.
Puedo sentir cuando quiera tus caricias, tus ojos, tu pecho abrazante.
Puedo sentir cuando quiera, incluso que me quieres.
Pero nunca me va a dejar ese sentimiento sucio de falta de ti.
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Tiene que ver con: cascara de naranjas
"El origen de la guerra",...y de otras cosas también...
En otros tiempos, los Chulupì y los Toba constutuían una sola tribu. Pero los jóvenes nunca querían igualarse entre ellos, unos querías ser mas fuertes que los otros. Todo comenzó cuando nació la hostilidad entre dos jóvenes. Vivían juntos, comían juntos su pescado, iban juntos a recolectar. Un día fueron a bañarse al Pilcomayo y se entretuvieron en luchar. Uno golpeó al otro con cierta fuerza, y este, acusando el golpe, se vengó: golpeó a su adversario con un trozo de madera en la cabeza hiriéndole en la frente. El otro hizo lo mismo. Era la época en que los Chulupí y los Toba eran una sola tribu, hablaban una misma lengua y no había entre ellos mas que pequeñas diferencias.
Clastrés, Pierre. "Investigaciones en Antropología política."
Extracto, primera parte del mito de guerra Chulupí.
En Representaciones mitológicas del guerra.
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Tiene que ver con: Citas
martes, 28 de agosto de 2007
"Ratzinger y yo" o "Eros y Ágape a orillas del Calle-calle"
Días de profunda sensibilidad estoy viviendo.
Ayer, luego de las compras semanales, mi mamá pasó por la librería y me trajo el "Jesús de Nazaret" de Ratzinger. Esta mañana me saltaron lágrimas con algunos pasajes. Entre párrafo y párrafo me pillé pensando cosas tales como "Lo que más me gusta del mundo son la religión y las mujeres."Y sentí mucha emoción al comprobar que estoy en profunda paz y gozo con ambas dimensiones humanas, sexualidad y espiritualidad, (estado que hace un par de años ni siquiera podía imaginar). Luego sentí vergüenza por pensar tales niñerías. Una vergüenza muy indulgente, alegre, si se quiere.
Libre y responsablemente he criticado a la Iglesia muchas anacrónicas y/o infundadas tradiciones humanas que continúan apoyadas por el magisterio. El Papa debe abrir los caminos para que la Iglesia de Jesús desplace a la iglesia de los concesionarios de Dios (¡Toma!). Raztinger no lo ha hecho, pero, ¡diablos, qué bien escribe!
Recuerdo la primera vez que lo leí. Fue hojeando el libro "Dios y mundo", una larga entrevista al cardenal por Peter Sewald, un marxista que finalemente y luego de varias de estas conversaciones con Ratz (Como lo llama Diego Maquieira) terminó catolicón. Tocaron temas importantes con una profundidad y humanismo que no le pillé nunca a Karol. Tuve que devolver el libro justo cuando su tono delicado y que, sin embargo, se levanta a ratos con fuerza telúrica (o celeste, como se diría antes de la primera guerra mundial), y su ritmo de valles y colinas siempre sorpresivas, venció mis útlimas reticencias; lo devolví porque mi amigo B. lo exigió porque era un regalo para su abuela (otra ex-marxista).
La segunda lectura fue acompañado por el mismo B. y por R.
Un par de días antes de partir al maravilloso viaje al que anteriromente hice referencia, se publicó "deus caritas est". La misma mañana de la partida la imprimí y la metí en un bolsillo exterior de mi mochila. Leímos la encíclica en voz alta en andenes, trenes y carpas (en camiones no... por pudor), a todos nos sorprendió. Nos reímos muchísimo con aquel chiste sobre ciertos intelectuales que se trataban de "alma" y "cuerpo" mutuamente. Poner un chiste así en una encíclica es pura genialidad, y el que no lo admita es por ceguera muy resentida.
Una noche en Valdivia me emborraché y proferí alucinantes discursos en torno al eros y al ágape a algunos jóvenes desconocidos a orillas del calle-calle. Ellos se admiraban de mi elocuencia. Y todo gracias a Ratz., el Papa pianista, que fue desde la infancia arrullado en citas, como lo describió Carlos Peña.
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Tiene que ver con: ¿Qué pasó?, Espíritu y materia
domingo, 19 de agosto de 2007
08-00
Si duermes, peso el sueño en dos manos
si amigas descansos, te calmo
si supiera en que dimensión anidan tus huellas cautelosas
si tan solo supiera cuantas manos hacen falta para acariciar tu sueño
y si tu sueño alcanza para soñarme también,
o si tu frenética causa por distraer mi sueño, me encausa al tuyo.
Yo doy mi vida, y apuesto mi subvida, para encontrarte desnudo de contrastes y libre de mi pésima actuación como yo misma.
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Tiene que ver con: cascara de naranjas
sábado, 18 de agosto de 2007
El hombre que planta árboles
En Agosto del año pasado, en una de sus primeras columnas que publicó El Mercurio, Cristián Warnken escribió:
El hombre que planta árboles
Un hombre planta árboles en un barrio asesinado. Mientras otros levantan edificios que, probablemente, terminarán por cercarlo, él planta árboles. Árboles chilenos de hoja perenne: mañíos, laureles, peumos fragantes, quillayes crecen lentamente en el patio de un hombre cuya ocupación central es levantar un bosque en el corazón de Vitacura, una comuna de jardines pulcros y ordenados.
Hace más de 30 años que un hombre planta árboles en su jardín. Una araucaria emerge sobre el nivel de los techos de la calle La Perousse e indica el lugar donde vive el hombre que se levanta a las cinco de la mañana todos los días, que no tiene radio, ni televisión, ni teléfono y que, con pasión desesperada y gozosa, suma árboles fragantes a una ciudad que casi ha olvidado respirar.
¿Está loco?... "Viejo loco", rayó un anónimo en la acera de la entrada de la única casa de toda la cuadra sin rejas ni porteros automáticos. No tiene jardinero, porque él es su propio guardabosques. No tiene guardia privado, porque él se deja cuidar por lo que los católicos que lo rodean dicen creer, aunque demuestren lo contrario: el Espíritu Santo. ¡Él cree en el Espíritu Santo y planta árboles! ¡Está loco, por Dios! Y no tiene auto, y es el único que camina en un barrio donde sólo las "nanas" caminan. Lo podrán encontrar en la primera misa de la mañana, solo, rezando en un rincón, como el Idiota de Dostoyevski; solo en la ciudad carcomida por la sospecha y la desconfianza.
El Gigante Egoísta tenía un jardín que no quería fuera visitado por nadie; se atrincheró en su Edén privado. El hombre que planta árboles está siempre en su casa de La Perousse; es el único vecino que uno encuentra en su casa a cualquier hora, el único que te abre sus puertas sin preguntarte tu nombre, para que entres a su bosque. Es el gnomo del último bosque, el último hombre. Te sientas ahí, al caer la tarde, y no puedes creer lo que ves, oyes y respiras. Un choroy agradecido canta, cerca de ti, sin miedo... Una planta que no conocías te dice su nombre. Y el Hombre que Planta Árboles te cuenta su historia, que nadie quiere oír. ¡Está loco, por Dios! Un abogado exitoso, José Luis Vergara Bezanilla, fiscal de una prestigiosa institución, que lo dejó todo el año 1972, para traer árboles de los bosques vírgenes del sur y plantarlos al fondo de su casa. Un hombre que se despierta antes que los demás hombres para plantar y cuidar árboles, y que se acuesta antes, para seguir soñando en un bosque que recibirá un día a los niños que hayan olvidado los nombres de los árboles y sus propios nombres.
¿No le teme a bandas de delincuentes que rondan Vitacura? "No -dice-. Le temo a estos delincuentes que nos roban el cielo, la vista, el agua"-dice mientras señala las amenazantes grúas que comienzan a apoderarse del barrio.
-"¿El agua?" -le pregunto-. "Sí, cada edificio que se levanta le cierra el paso a las aguas de las capas subterráneas que bajan desde las montañas a la ciudad. La ciudad se secará".
El hombre que planta árboles estuvo a punto de irse del barrio, expulsado por el alza de las contribuciones. Ha logrado mantenerse aquí, vendiendo sus cuadros. Mientras otros pintan manchas, abstracciones, esquizofrenias, él pinta árboles y hombres, en delicada y misteriosa unidad. Quizás eso sea lo único cierto, al final: que un hombre y un árbol están "solos sobre el corazón de la tierra, atravesados por un rayo de sol... y de pronto es de noche...".
Conocí a José Luis Vergara Bezanilla una tarde de verano del 2006, la víspera de un maravilloso viaje que hice con B. y R. por el sur de Chile. Leer [+]
Su casa no tiene timbre (tampoco tiene teléfono, ni TV, ni nada), y se entra descorriendo un gancho de una puerta de madera. Lo primero que se ve es un enorme pino flanqueando un estrecho sendero rodeado de diversas especies de árboles y plantas, avanzamos unos metros entre la espesura mientras B. llamaba a José Luis a gritos.
B. conoció al pintor de hombres y de árboles gracias a Cristián Warken, quien, por lo que sé, desde pequeño estuvo bajo su influjo. Por alguna razón, tal vez para obtener de él una palabra que nos acompañe en nuestra ruta, B. nos invitó ese día a conocerlo.
Cuando llegamos al corto corredor que conduce a la puerta, José Luis apareció con una sonrisa inteligente y nos invitó a sentamos en los banquillos y piedras que habían allí en una esquina. Nos preguntó nuestros nombres y comenzó a hablar de lo que seguramente estaba pensando antes de que llegáramos.
-¿Qué es el Reino de Dios?- nos preguntó a cada uno. No supimos responderle. Entonces abrió sus ojos, como si estuviera oyendo algo lejano, y dijo despacio, casi en un susurro -El Reino de Dios es el conocimiento de Jesús en tu corazón- me tocó con su dedo el corazón y sentí ese calor interior que me hizo volver muchas veces a su casa. Porque desde entonces soy su amigo.
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Tiene que ver con: ¿Qué pasó?, Espíritu y materia
jueves, 16 de agosto de 2007
El problema era la desconfianza
Juro que es verdad. Un día después de haber llamado a los automovilistas a que compartan sus autos, un personaje de grueso bigote entrecano, pelo engominado hacia atrás y gafas oscuras se detuvo frente al paradero de mi barrio y, exactamente como lo describí en aquel post, anunció su recorrido a uno que estaba allí parado. "Bilbao-Alameda", escuché. El hombre no aceptó y entonces me tocó el turno a mí. Me repitió los nombres de las calles y yo me subí inmediatamente sintiéndome feliz, pensando en las casualidades y causalidades de la vida. Iniciamos una conversación trivial y le comenté lo que había escrito. El me dijo "Yo siempre me ofrezco pero la gente rara vez acepta. Hay mucha desconfianza". Yo no le creí y dije:"Tal vez se cohiben". La timidez, el extremo formalismo de los chilenos o lo novedad de la situación pueden, he pensado, vencer a la sensatez. "No", recalcó "es por la desconfianza". Continuamos hablando de los mochileros o autoestopistas. El cree que salteadores de caminos y aprovechadores han desprestigiado al gremio. "En la carretera yo nunca llevo mujeres", dice enfático, "Conozco un chofer de camión a quien una niña le entabló una demanda por intento de violación". Al parecer es una práctica común extorsionar a choferes inocentes con amenazas de este tipo. "Uno nunca sabe", concluye fingiendo cierto aire melancólico, "por eso yo entiendo a la gente que no quiera subirse a un auto" (fue su apariencia de estrella jubilada de cine de los 80's la que me hizo pensar que fingía) .
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Tiene que ver con: ¿Qué pasó?
miércoles, 15 de agosto de 2007
Los Bahá'í
Los seguidores de un profeta persa del siglo XIX preparan la construcción de este templo en Santiago:



Tiene 30 metros de alto y capacidad para 500 personas sentadas, además de las otras 100 que caben en unas especies de nichos que miran hacia afuera. Alabastro blanco, vidrio, acero y madera son sus materiales. "El primer concepto, fue un templo de luz" dice el arquitecto. Se trata de una Casa de Adoración Bahá'í, hermana de otras ocho construídas alrededor del mundo (una de ellas, en Ashkabad, se desplomó en 1962, luego de un terremoto). Estos templos "Están abiertos a personas de toda religión y creencia, y no se realizan en ellos sermones ni ritos"(Asamblea Espiritual de los Bahá'ís de Chile, en cuya página se puede ver una cuidada presentación del templo). La idea de levantarlo en el Parque Metropolitano se estancó en algún punto de la burocracia, y luego de pensar en Colina, al parecer se han decidido por Peñalolén.
En La fe Bahá'í: Una introducción , un librillo que encontré en la biblioteca de mi abuela, la autora explica:
"El estilo arquitectónico de estos edificios varía, pero hay ciertos rasgos que son comunes a todas las casas de adoración. Por ejemplo, tienen nueve lados, con puertas a cada lado. El número nueve es un símbolo de unidad porque todos los demás dígitos están incluídos en el nueve; y el hecho de que edificio no tengo puerta trasera significa que sus puertas están abiertas a toda la humanidad. Las casas de Adoración deben estar rodeadas de hermosos jardines y de una serie de edificios destinados a fines educacionales, sociales y de caridad, de manera que el culto a Dios esté asociado con la belleza de la naturaleza y con el servicio a los hombres."Los orígenes de la Fe Bahá'í son descritos por la misma autora:
Leer [+]
"Corría el año 1844 cuando un viajero llegó cansado y polvoriento a las puertas de Shíráz. Su corazón había sido atraído como un imán hasta este pueblo del sur de Irán; venía confiado de que Dios lo guiaría hasta el objeto de su búsqueda.(...)El viajero es el Báb (La Puerta), mezcla de Juan Bautista y mano derecha de Bahá'u'lláh (Gloria de Dios), el nuevo mensajero de Dios para esta nueva era. Según entiendo el mensaje de Bahá'u'lláh, todos los antiguos profetas, Buda, Jesús, etc. fueron verdaderos mensajeros de la misma dignidad. Éstos se reconocen, entre otras cosas, por estar dispuestos a sufrir a causa de su misión. Bahá'u'lláh vivió en el exilio y pasó gran parte de su vida en una celda en Akka, entonces del Imperio Otomano.
Antes de comenzar su búsqueda, el viajero se había retirado a un lugar solitario a orar y meditar durante más de un mes. S e habría liberado de todo lo mundano y depositado toda su confianza en Dios, sabiendo que sin la ayuda de Dios nunca encontraría a quien buscaba.(...)
Al mirar hacia las puertas de la ciudad su mente se llenó de extraños pensamientos. ¿Adónde iría desde aquí? ¿Cuánto duraría esta ardua búsqueda? De pronto vio una maravillosa figura. Era un joven que se adelantaba a saludarlo con una sonrisa en su rostro radiante como si El hubiera esperado su llegada. El viajero estaba anonadado. ¿Quién era este joven y cómo sabía Él de su llegada?(...)
Según el viajero permanecía sentado a los pies de su maestro durante toda la noche, sin advertir el paso del tiempo, este primer discípulo de una nueva Dispensación pudo vislumbrar las maravillas por venir. "Esta noche", se le dijo, "esta misma hora, en días venideros, será celebrada como una de las más grandes y significativas de todas las festividades. Da gracias Dios por haberte ayudado con bondad a alcanzar el deseo de tu corazón.""
Mapa de la ruta de Bahá'u'lláh
Celda de Bahá'u'lláh en Akka, hoy Acre, Israel.La autora explica que estos profetas, como espejos que reflejan la luz de Dios, pueden decir con la misma propiedad tanto "Soy la luz del Dios" como "Soy Dios". A ellos se les encomendó las distintas "Dispensaciones" o revelaciones sucesivas limitadas por las costumbres de cada cultura.
La dispensación de Bahá'u'lláh se diferencia de ellas en que es universal, clara para todos, y completa. La humanidad ha llegado a un estadio evolutivo en el que deben unirse en una sola Fe y librerase de los prejuicios y tradiciones nocivas que arrastramos. Esta unidad es protegida con celo:
"Antes de fallecer en 1892, Bahá'u'llah supo imedir que su Fe se dividiera en sectas, nombrando a su hijo, 'Abdu'l-Bahá (Siervo de la Gloria), como aquel a quien todo bahá'í debe acudir en busca de guía. Éste había de ser el único intérprete de los escritos de Bahá'u'lláh y ejemplo de su causa."Antes de su muerte en 1921, 'Abdu'l-Bahá consignó en su testamento que su nieto, Shoghi Effendi, lo relevaría como Guardián de la causa. Luego de la muerte de éste, se conforma la Casa Universal de Justica, que cuenta con infalibilidad divina en sus determinaciones por mil años hasta el fin de la dispensación Bahá'í.
Como crítico de religiones, me gusta su idea de erradicar el clero y todo lo que conlleva una casta escogida. Dice el Guardian a quienes dirigen los asuntos de la causa en la Asamblea Espiritual Nacional:
"Suya es la obligación de desembarazar de una vez por todas a la totalidad de sus deliberaciones de esa atmósfera de superioridad autosuficiente, de sospecha de secreto, del ambiente de imposición dictatorial, en resumen, de cualquier palabra o acción que pudiera dar la sensación de parcialidad, egocentrismo y prejuicio. Suyo es el deber, mientras retiene en sus manos el derecho sagrado y exclusivo de la decisión final, de estimular la discusión, proveer la información, ventilar quejas, dar la bienvenida a consejos aún de los más modestos e insignificantes miembros de la familia bahá'í, dar a conocer sus razones, explicar sus planes, justificar sus acciones, revisar si es necesario su veredicto, fomentar el sentimiento de interdependencia y compañerismo, de comprensión y de confianza mutua entre ellos por una parte y todas las asambleas locales y creyentes individuales por otra."Esto deberían leerlo con cuidado en el Vaticano y en Villa Tévere. Lo que asusta, eso sí, es el poder de la Casa Universal de Justicia, cuyo solo nombre me da escalofríos.
"Quien se diga bahá'í y rehúse obedecer a la Casa de Justicia, viola el convenio de Bahá'u'lláh y al imponer su propia autoridad por encima de la Casa de Justica, trata de abrir una brecha en las filas de los bahá'ís. Para impedir ésto, se aconseja a los seguidores de Bahá'u'lláh que no tengan contacto alguno con él. Sólo de esta forma podrá impedirse que esta persona, llamada Violador del Convenio, lesione la unidad de la Fe. Si posteriormente se arrepiente de su conducta y declara su lealtad a la Casa de Justicia, podrá reingresar a la comunidad Bahá'í."Pero ojo,
"Quien haya sido bahá'í, pero luego cambiare de idea y no quisiera continuar siendo miembro de la Fe, no será considerado violador del convenio. Los bahá'ís seguirán en contacto con él sin titubeos."
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Tiene que ver con: ¿Qué pasó?, Espíritu y materia
martes, 14 de agosto de 2007
Gradus ad Parnassum
Siguiendo con la popular moda de los tratados en forma de diálogo discípulo-maestro (véase la Orquesografía), ahora es el turno de Gradus ad Parnassum (escalones o niveles hacia el Parnaso, monte donde habitan las nueve musas) de Johann Joseph Fux, un método de contrapunto publicado en 1725.
Tengo en mi biblioteca la versión en inglés (originalmente en latín) de Alfred Mann de la cual traduzco el bello pasaje inicial en el cual el maestro Aloysius (personaje inspirado en Palestrina), acepta al joven Josephus dentro del círculo de sus discípulos. Además va un fragmento de la interesante intruducción relativo a la influecia que ejerció este libro en Haydn, Mozart y Beethoven.
Luego de un corto prólogo de Fux (que también vale la pena y traduciré más adelante) comienza El diálogo:
"Josephus.- He venido a tí, venerable maestro, con el propósito de ser introducido en las reglas y principios de la música.De la introducción de Alfred Mann:
Aloysius.- ¿Deseas, entonces, aprender el arte de la composición?
Joseph.- Sí.
Aloys.- Pero ¿no estás advertido de que este estudio es como un océano inmenso, como para no ser agotado incluso en el tiempo de vida de un Nestor? Estás, sin duda, tomando sobre tí una dura tarea, una carga mayor que el Etna. Si, en cualquier caso, es lo más difícil escoger una profesión -ya que sobre la elección, sea correcta o errónea, dependerá la buena o mala fortuna del resto de la propia vida- cuánto cuidado y precaución debe emplear el que desee entrar en este arte antes de atreverse a decidir. Porque los músicos nacen tales. Debes intentar recordar si acaso aún en tu juventud fuiste hondamente conmovido por la belleza de las consonancias.
Joseph.- Sí, en lo más profundo. Incluso antes de que pudiera razonar, fui arrebatado por la fuerza de este extraño entusiasmo y volví todos mis pensamientos y sentimientos hacia la música. Y ahora un ardiente deseo de entender me posee, me conduce casi contra mi voluntad, y día y noche deliciosas melodías parecen sonar alrededor mío. De aquí que pienso no tener más razón para cuestionar mi inclinación. Tampoco las dificultades del trabajo me descorazonarán, y yo espero que con la ayuda de la buena salud seré capaz de dominarlo. Una vez oí a un hobre sabio decir: El estudio es placer antes que tarea.
Aloys.- Estoy dichoso de reconocer tu aptitud natural. Hay sólo un asunto que todavía me causa problemas. Si es removido te llevaré dentro del círculo de mis pupilos.
Joseph.- Por favor di lo que es, reverenciado maestro. Como sea, seguramente ni esta ni cualquier otra razón me moverá a renunciar a mi plan.
Aloys.- Tal vez la esperanza de futuras riquezas y posesiones te induce a escoger esta vida. Si éste es el caso, créeme, debes cambiar de parecer; No Plutón, sino Apolo rige el Parnaso. Quien quiera riquezas debe tomar otro camino.
Joseph.- No, con certeza, no. Por favor asegúrate de que no tengo otro objetivo que perseguir mi amor por la música, sin ningún pensamiento de provecho. Recuerdo también que mi profesor solía decirme que uno debería estar contento con un estilo de vida simple y esforzarse preferiblemente por la excelencia y un buen nombre que por bienes, ya que la virtud es su propia recompensa.
Aloys.- Estoy encantado de haber encontrado un joven estudiante justo tal como pudiera desear. Pero dime ¿estás familiarisado con todo lo que ha sido dicho sobre intervalos, la diferencia entre consonancias y disonancias, sobre los diferentes movimientos, y acerca de las cuatro reglas en el libro anterior?
Joseph.- Creo conocer todo eso.
Aloys.- Instalémonos para trabajar, entonces, y hagamos un comienzo en el nombre de Dios Todopoderoso, la fuente de toda sabiduría."
Leer [+]
"Publicado en 1725, financiado por el imperio [de los Habsburgo] y distribuido en corto tiempo por todo el mundo musical, el trabajo de Fux marcó un hito en la evolución de la teoría de la música.(...)El autor extiende luego esta cadena del estudio de Fux hasta Berlioz, Chopin, Rossini, Paganini, Liszt, Schubert, Bruckner y Brahms, entre otros.
Haydn era un niño del coro en San Esteban cuando Fux murió, y fue diez años después que el joven músico, "carente de definiciones [means] y de profesor" -las palabras del prefacio de Fux decriben la situación de Haydn- recibió su primera instrucción sistemática en composición de las páginas del Gradus ad Parnassus. "Haydn llevó infinitos dolores para asimilar la teoría de Fux; recorrió toda la obra laboriosamente, escribiendo los ejercicios, luego dejándolos a un lado por unas semanas, para mirarlos de nuevo más tarde y pulirlos hasta que estaba satisfecho de haber hecho todo exactamente bien" [G.A. Griesinger]. La copia de Haydn del Gradus, que contenía numerosas anotaciones y que era preservado en los Archivos Esterházy después de la muerte de Haydn, fue destruido en la Segunda Guerra Mundial. Pero una copia de las notas de los margenes hechas por su biógrafo, C.F.Pohl, sobrevivió. Adicionalemente, un comentario más explícito, sin embargo fragmentario de Fux por Haydn ha llegado a nosotros en su Elementarbuch, una condensación del estudio de contrapunto de Fux preparada con el propósito de su enseñanza.(...)
[Antes de estudiar con Haydn] Es probable que Mozart primero haya estudiado el trabajo de Fux bajo la influencia de su padre; la copia del gradus marcada "1746 Ex Libris Leopoldi Mozart", con anotaciones de Loepoldo Mozart, todavía existe.(...)
En cualquier caso, el único documento que tenemos del trabajo de Mozart en el texto de Fux muestran a Mozart no como estudiante sino como profesor (...) El más extenso entre estos manuscritos es el volumen de estudios que el compositor inglés Thomas Attwood escribió como alumno de Mozart de 1785 a 1787 y que contiene las correcciones de Mozart y comentarios, así como sus copias y adaptaciones del texto de Fux.
Unas pocas semanas después de que Attwood completara sus estudios con Mozart y retornara a Inglaterra, otro joven compositor se presentó a sí mismo a Mozart con la esperanza de convertirse en su alumno: Beethoven. La esperanza no fue consumada; Beethoven fue llamado a casa, para no volver a Viena hasta cinco años más tarde- un año después de que Mozart murió. Su deseo ahora, en las palabras de un mensaje de despedida del Conde Wldstein, fue "recibir el espíritu de Mozart de las manos de Haydn".[...] Beethoven demandaba una instrucción más sistemática de lo que Haydn estaba, por edad y temperamento, dispuesto a entregar. De aquí que Beethoven decidió volverse primero hacia Johann Schenk, un compositor menor vienés, y después hacia Johann Georg Albrechtsberger, el distinguido amigo y colega de Haydn, por tutoría. Cada uno de estos tres profesores, sin embargo, basaron el curso de estudios sobre el Gradus ad Parnassum, y Beethoven mismo subsecuentemente escribió una Introducción al estudio de contrapunto de Fux"
Anotaciones relacionadas:
Taco y punta, bailaremos (La Orquesografía, otro tratado en forma de diálogo)
El arte de la fuga I, II (Serie dedicada a la forma contrapuntística por excelencia)
Gradus ad Parnassum II (La traducción del prólogo prometida)
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Tiene que ver con: Al día con el pasado, Citas, Música
El automóvil como microcosmos moral
Esta mañana he visto a un hombre, un conductor solitario, detener su automóvil justo frente a un paradero abarrotado de gente y, luego de bajar el vidrio del copiloto, anunciar su recorrido con fuerte voz a todos los presentes: ¡Apoquindo, Providencia, hasta Pedro de Valdivia! Venciendo al estupor general, un estudiante se acercó con timidez, confirmó el
ofrecimiento y abordó entusiasmado el vehículo seguido por un guardia trasnochado y una anciana que cargaba pesados paquetes. Todos ellos llegaron a tiempo a sus destinos y un suave regocijo o una tibia brisa apaciguó a los espíritus impacientes de entre los que continuábamos varados.
Pero esta escena en verdad nunca ocurrió. La realidad es que no he visto a nadie en Santiago hacer tal uso generoso y consciente de su auto. En efecto, existe un abismo insalvable entre los que viajan en el transporte público y los que lo hacen en su automóvi particular. Como si no ocuparan las mismas calles, como si no hicieran los mismos recorridos, como si sus destinos fueran incompatibles, como si no viajaran solos, ninguno piensa en el otro.
¡El automóvil no es un microcosmos de leyes morales inescrutables, señores conductores! Ni los vidrios polarizados los protegen de las bienaventuranzas y maldiciones evangélicas. Esto último va para los que se dicen cristianos, en particular a los católicos que, irritados porque se distrajeron en Misa por culpa de un mural excéntrico (¡Ay, Acción familia!), parten raudos sin mirar siquiera al parroquiano que avanza a pie en la misma dirección.
He dicho.
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Tiene que ver con: ¿Qué pasó?
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