Si no temen ustedes que les piquen las ortigas, vengan conmigo por el estrecho sendero que conduce al pabellón, y veremos lo que sucede dentro de éste...
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jueves, 13 de diciembre de 2007

Esculpir en el tiempo



"Antes de definir arte -o cualquier otro concepto- debemos responder una pregunta mucho más amplia: ¿Cuál es el sentido de la vida del hombre en la tierra? Tal vez estamos aqui para desarrollarnos espiritualmente. Si nuestra vida tiende a este enriquecimiento espiritual, entonces el arte es un medio para llegar a eso (Ésto, por supuesto, de acuerdo con mi definición de la vida). El arte debería ayudar al hombre en este proceso.Algunos dicen que el arte ayuda al hombre a conocer el mundo como cualquier otra actividad intelectual. Yo no creo en esta posibilidad de conocimiento. Yo soy casi agnóstico. El conocimiento nos distrae del próposito más importante en la vida. Mientras más sabemos, menos sabemos. Llegando más profundo nuestro horizonte se hace más angosto. El arte enriquece las propias capacidades espirituales del hombre y él puede entonces elevarse por sobre sí mismo para utilizar eso que llamamos libre albedrío."

Andrei Tarkovsky

Tarkovsky es para mi (tal vez junto con W. Herzog), uno de los únicos cineastas que permiten que las cosas sean lo que son, y no lo que ellos quieren que sean. Muchos directores utilizan al cine para desplegar su visión de mundo. Tarkovsky confía en que el mundo se revela él mismo. El arte en general está muy contaminado todavía con el culto al ego del romanticismo. Ya no se confía, por ejemplo, en la belleza pura de los sonidos y sus combinaciones (privilegio que gozaron Bach y Mozart), ahora los músicos quieren expresar las emociones o pasiones de la forma más ostentosa posible. Los intentos de hacer una música más "objetiva" o neoclásica, como se le llamó a principios del siglo XX (Stravinsky, Hindemit, Ravel, Prokofiev), desembocó en la escición total entre la música docta y el público, ávido de melodías con las que "identificarse".
Tarkovsky se inclina evidentemente hacia una espiritualidad oriental, específicamente al taoísmo y la filosofía del no-actuar. Todo lo que hacemos de espaldas al Tao, esto es, violentando el orden natural y dialéctico del cosmos, es cuando menos, vanidad. No-actuar lo entiendo como un dejarse llevar, una confianza (¿fe?) en que el mundo está a nuestro favor desde el inicio y que no debemos oponer ninguna resistencia defendiendo nuestras pequeñas empresas que muchas veces nacen de la falta de conocimiento de sí, y por lo tanto, destinadas al fracaso.
En la película Stalker, Tarkovsky cita un bello pasaje del Tao Te King:

"Cuando el hombre nace es tierno y débil
y cuando muere es duro y rígido.
Cuando las plantas están vivas son blandas y flexibles
y cuando están muertas son secas y rígidas.
Por eso, la dureza y la rigidez son compañeras de la muerte
y la blandura y la suavidad son compañeras de la vida.
Por eso, cuando un ejército es empecinado, será derrotado
cuando un árbol es duro será derribado.
Lo grande y fuerte declina
Lo suave y tierno prospera."

martes, 28 de agosto de 2007

"Ratzinger y yo" o "Eros y Ágape a orillas del Calle-calle"

Días de profunda sensibilidad estoy viviendo.
Ayer, luego de las compras semanales, mi mamá pasó por la librería y me trajo el "Jesús de Nazaret" de Ratzinger. Esta mañana me saltaron lágrimas con algunos pasajes. Entre párrafo y párrafo me pillé pensando cosas tales como "Lo que más me gusta del mundo son la religión y las mujeres."Y sentí mucha emoción al comprobar que estoy en profunda paz y gozo con ambas dimensiones humanas, sexualidad y espiritualidad, (estado que hace un par de años ni siquiera podía imaginar). Luego sentí vergüenza por pensar tales niñerías. Una vergüenza muy indulgente, alegre, si se quiere.
Libre y responsablemente he criticado a la Iglesia muchas anacrónicas y/o infundadas tradiciones humanas que continúan apoyadas por el magisterio. El Papa debe abrir los caminos para que la Iglesia de Jesús desplace a la iglesia de los concesionarios de Dios (¡Toma!). Raztinger no lo ha hecho, pero, ¡diablos, qué bien escribe!
Recuerdo la primera vez que lo leí. Fue hojeando el libro "Dios y mundo", una larga entrevista al cardenal por Peter Sewald, un marxista que finalemente y luego de varias de estas conversaciones con Ratz (Como lo llama Diego Maquieira) terminó catolicón. Tocaron temas importantes con una profundidad y humanismo que no le pillé nunca a Karol. Tuve que devolver el libro justo cuando su tono delicado y que, sin embargo, se levanta a ratos con fuerza telúrica (o celeste, como se diría antes de la primera guerra mundial), y su ritmo de valles y colinas siempre sorpresivas, venció mis útlimas reticencias; lo devolví porque mi amigo B. lo exigió porque era un regalo para su abuela (otra ex-marxista).
La segunda lectura fue acompañado por el mismo B. y por R.
Un par de días antes de partir al maravilloso viaje al que anteriromente hice referencia, se publicó "deus caritas est". La misma mañana de la partida la imprimí y la metí en un bolsillo exterior de mi mochila. Leímos la encíclica en voz alta en andenes, trenes y carpas (en camiones no... por pudor), a todos nos sorprendió. Nos reímos muchísimo con aquel chiste sobre ciertos intelectuales que se trataban de "alma" y "cuerpo" mutuamente. Poner un chiste así en una encíclica es pura genialidad, y el que no lo admita es por ceguera muy resentida.
Una noche en Valdivia me emborraché y proferí alucinantes discursos en torno al eros y al ágape a algunos jóvenes desconocidos a orillas del calle-calle. Ellos se admiraban de mi elocuencia. Y todo gracias a Ratz., el Papa pianista, que fue desde la infancia arrullado en citas, como lo describió Carlos Peña.

sábado, 18 de agosto de 2007

El hombre que planta árboles

En Agosto del año pasado, en una de sus primeras columnas que publicó El Mercurio, Cristián Warnken escribió:

El hombre que planta árboles

Un hombre planta árboles en un barrio asesinado. Mientras otros levantan edificios que, probablemente, terminarán por cercarlo, él planta árboles. Árboles chilenos de hoja perenne: mañíos, laureles, peumos fragantes, quillayes crecen lentamente en el patio de un hombre cuya ocupación central es levantar un bosque en el corazón de Vitacura, una comuna de jardines pulcros y ordenados.

Hace más de 30 años que un hombre planta árboles en su jardín. Una araucaria emerge sobre el nivel de los techos de la calle La Perousse e indica el lugar donde vive el hombre que se levanta a las cinco de la mañana todos los días, que no tiene radio, ni televisión, ni teléfono y que, con pasión desesperada y gozosa, suma árboles fragantes a una ciudad que casi ha olvidado respirar.

¿Está loco?... "Viejo loco", rayó un anónimo en la acera de la entrada de la única casa de toda la cuadra sin rejas ni porteros automáticos. No tiene jardinero, porque él es su propio guardabosques. No tiene guardia privado, porque él se deja cuidar por lo que los católicos que lo rodean dicen creer, aunque demuestren lo contrario: el Espíritu Santo. ¡Él cree en el Espíritu Santo y planta árboles! ¡Está loco, por Dios! Y no tiene auto, y es el único que camina en un barrio donde sólo las "nanas" caminan. Lo podrán encontrar en la primera misa de la mañana, solo, rezando en un rincón, como el Idiota de Dostoyevski; solo en la ciudad carcomida por la sospecha y la desconfianza.

El Gigante Egoísta tenía un jardín que no quería fuera visitado por nadie; se atrincheró en su Edén privado. El hombre que planta árboles está siempre en su casa de La Perousse; es el único vecino que uno encuentra en su casa a cualquier hora, el único que te abre sus puertas sin preguntarte tu nombre, para que entres a su bosque. Es el gnomo del último bosque, el último hombre. Te sientas ahí, al caer la tarde, y no puedes creer lo que ves, oyes y respiras. Un choroy agradecido canta, cerca de ti, sin miedo... Una planta que no conocías te dice su nombre. Y el Hombre que Planta Árboles te cuenta su historia, que nadie quiere oír. ¡Está loco, por Dios! Un abogado exitoso, José Luis Vergara Bezanilla, fiscal de una prestigiosa institución, que lo dejó todo el año 1972, para traer árboles de los bosques vírgenes del sur y plantarlos al fondo de su casa. Un hombre que se despierta antes que los demás hombres para plantar y cuidar árboles, y que se acuesta antes, para seguir soñando en un bosque que recibirá un día a los niños que hayan olvidado los nombres de los árboles y sus propios nombres.

¿No le teme a bandas de delincuentes que rondan Vitacura? "No -dice-. Le temo a estos delincuentes que nos roban el cielo, la vista, el agua"-dice mientras señala las amenazantes grúas que comienzan a apoderarse del barrio.

-"¿El agua?" -le pregunto-. "Sí, cada edificio que se levanta le cierra el paso a las aguas de las capas subterráneas que bajan desde las montañas a la ciudad. La ciudad se secará".

El hombre que planta árboles estuvo a punto de irse del barrio, expulsado por el alza de las contribuciones. Ha logrado mantenerse aquí, vendiendo sus cuadros. Mientras otros pintan manchas, abstracciones, esquizofrenias, él pinta árboles y hombres, en delicada y misteriosa unidad. Quizás eso sea lo único cierto, al final: que un hombre y un árbol están "solos sobre el corazón de la tierra, atravesados por un rayo de sol... y de pronto es de noche...".


Conocí a José Luis Vergara Bezanilla una tarde de verano del 2006, la víspera de un maravilloso viaje que hice con B. y R. por el sur de Chile. Leer [+]
Aquel día nos costó encontrar su casa y su bosque. No lográbamos dar con su calle. Luego de inútiles rodeos, nos devolvíamos y comenzábamos de nuevo; era como si hubiéramos estado acercándonos a La Zona. Cuando por fin divisamos las copas de los árboles de su jardín (su paraíso, como lo llama él) sobresaliendo del horizonte chato de casas georgian de Vitacura, el corazón nos comenzó a latir con fuerza.
Su casa no tiene timbre (tampoco tiene teléfono, ni TV, ni nada), y se entra descorriendo un gancho de una puerta de madera. Lo primero que se ve es un enorme pino flanqueando un estrecho sendero rodeado de diversas especies de árboles y plantas, avanzamos unos metros entre la espesura mientras B. llamaba a José Luis a gritos.
B. conoció al pintor de hombres y de árboles gracias a Cristián Warken, quien, por lo que sé, desde pequeño estuvo bajo su influjo. Por alguna razón, tal vez para obtener de él una palabra que nos acompañe en nuestra ruta, B. nos invitó ese día a conocerlo.
Cuando llegamos al corto corredor que conduce a la puerta, José Luis apareció con una sonrisa inteligente y nos invitó a sentamos en los banquillos y piedras que habían allí en una esquina. Nos preguntó nuestros nombres y comenzó a hablar de lo que seguramente estaba pensando antes de que llegáramos.
-¿Qué es el Reino de Dios?- nos preguntó a cada uno. No supimos responderle. Entonces abrió sus ojos, como si estuviera oyendo algo lejano, y dijo despacio, casi en un susurro -El Reino de Dios es el conocimiento de Jesús en tu corazón- me tocó con su dedo el corazón y sentí ese calor interior que me hizo volver muchas veces a su casa. Porque desde entonces soy su amigo.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Los Bahá'í

Los seguidores de un profeta persa del siglo XIX preparan la construcción de este templo en Santiago:



























Tiene 30 metros de alto y capacidad para 500 personas sentadas, además de las otras 100 que caben en unas especies de nichos que miran hacia afuera. Alabastro blanco, vidrio, acero y madera son sus materiales. "El primer concepto, fue un templo de luz" dice el arquitecto. Se trata de una Casa de Adoración Bahá'í, hermana de otras ocho construídas alrededor del mundo (una de ellas, en Ashkabad, se desplomó en 1962, luego de un terremoto). Estos templos "Están abiertos a personas de toda religión y creencia, y no se realizan en ellos sermones ni ritos"(Asamblea Espiritual de los Bahá'ís de Chile, en cuya página se puede ver una cuidada presentación del templo). La idea de levantarlo en el Parque Metropolitano se estancó en algún punto de la burocracia, y luego de pensar en Colina, al parecer se han decidido por Peñalolén.
En La fe Bahá'í: Una introducción , un librillo que encontré en la biblioteca de mi abuela, la autora explica:

"El estilo arquitectónico de estos edificios varía, pero hay ciertos rasgos que son comunes a todas las casas de adoración. Por ejemplo, tienen nueve lados, con puertas a cada lado. El número nueve es un símbolo de unidad porque todos los demás dígitos están incluídos en el nueve; y el hecho de que edificio no tengo puerta trasera significa que sus puertas están abiertas a toda la humanidad. Las casas de Adoración deben estar rodeadas de hermosos jardines y de una serie de edificios destinados a fines educacionales, sociales y de caridad, de manera que el culto a Dios esté asociado con la belleza de la naturaleza y con el servicio a los hombres."
Los orígenes de la Fe Bahá'í son descritos por la misma autora:

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"Corría el año 1844 cuando un viajero llegó cansado y polvoriento a las puertas de Shíráz. Su corazón había sido atraído como un imán hasta este pueblo del sur de Irán; venía confiado de que Dios lo guiaría hasta el objeto de su búsqueda.(...)
Antes de comenzar su búsqueda, el viajero se había retirado a un lugar solitario a orar y meditar durante más de un mes. S e habría liberado de todo lo mundano y depositado toda su confianza en Dios, sabiendo que sin la ayuda de Dios nunca encontraría a quien buscaba.(...)
Al mirar hacia las puertas de la ciudad su mente se llenó de extraños pensamientos. ¿Adónde iría desde aquí? ¿Cuánto duraría esta ardua búsqueda? De pronto vio una maravillosa figura. Era un joven que se adelantaba a saludarlo con una sonrisa en su rostro radiante como si El hubiera esperado su llegada. El viajero estaba anonadado. ¿Quién era este joven y cómo sabía Él de su llegada?(...)
Según el viajero permanecía sentado a los pies de su maestro durante toda la noche, sin advertir el paso del tiempo, este primer discípulo de una nueva Dispensación pudo vislumbrar las maravillas por venir. "Esta noche", se le dijo, "esta misma hora, en días venideros, será celebrada como una de las más grandes y significativas de todas las festividades. Da gracias Dios por haberte ayudado con bondad a alcanzar el deseo de tu corazón.""
El viajero es el Báb (La Puerta), mezcla de Juan Bautista y mano derecha de Bahá'u'lláh (Gloria de Dios), el nuevo mensajero de Dios para esta nueva era. Según entiendo el mensaje de Bahá'u'lláh, todos los antiguos profetas, Buda, Jesús, etc. fueron verdaderos mensajeros de la misma dignidad. Éstos se reconocen, entre otras cosas, por estar dispuestos a sufrir a causa de su misión. Bahá'u'lláh vivió en el exilio y pasó gran parte de su vida en una celda en Akka, entonces del Imperio Otomano.
Mapa de la ruta de Bahá'u'lláh







Celda de Bahá'u'lláh en Akka, hoy Acre, Israel.










La autora explica que estos profetas, como espejos que reflejan la luz de Dios, pueden decir con la misma propiedad tanto "Soy la luz del Dios" como "Soy Dios". A ellos se les encomendó las distintas "Dispensaciones" o revelaciones sucesivas limitadas por las costumbres de cada cultura.
La dispensación de Bahá'u'lláh se diferencia de ellas en que es universal, clara para todos, y completa. La humanidad ha llegado a un estadio evolutivo en el que deben unirse en una sola Fe y librerase de los prejuicios y tradiciones nocivas que arrastramos. Esta unidad es protegida con celo:
"Antes de fallecer en 1892, Bahá'u'llah supo imedir que su Fe se dividiera en sectas, nombrando a su hijo, 'Abdu'l-Bahá (Siervo de la Gloria), como aquel a quien todo bahá'í debe acudir en busca de guía. Éste había de ser el único intérprete de los escritos de Bahá'u'lláh y ejemplo de su causa."
Antes de su muerte en 1921, 'Abdu'l-Bahá consignó en su testamento que su nieto, Shoghi Effendi, lo relevaría como Guardián de la causa. Luego de la muerte de éste, se conforma la Casa Universal de Justica, que cuenta con infalibilidad divina en sus determinaciones por mil años hasta el fin de la dispensación Bahá'í.
Como crítico de religiones, me gusta su idea de erradicar el clero y todo lo que conlleva una casta escogida. Dice el Guardian a quienes dirigen los asuntos de la causa en la Asamblea Espiritual Nacional:
"Suya es la obligación de desembarazar de una vez por todas a la totalidad de sus deliberaciones de esa atmósfera de superioridad autosuficiente, de sospecha de secreto, del ambiente de imposición dictatorial, en resumen, de cualquier palabra o acción que pudiera dar la sensación de parcialidad, egocentrismo y prejuicio. Suyo es el deber, mientras retiene en sus manos el derecho sagrado y exclusivo de la decisión final, de estimular la discusión, proveer la información, ventilar quejas, dar la bienvenida a consejos aún de los más modestos e insignificantes miembros de la familia bahá'í, dar a conocer sus razones, explicar sus planes, justificar sus acciones, revisar si es necesario su veredicto, fomentar el sentimiento de interdependencia y compañerismo, de comprensión y de confianza mutua entre ellos por una parte y todas las asambleas locales y creyentes individuales por otra."
Esto deberían leerlo con cuidado en el Vaticano y en Villa Tévere. Lo que asusta, eso sí, es el poder de la Casa Universal de Justicia, cuyo solo nombre me da escalofríos.
"Quien se diga bahá'í y rehúse obedecer a la Casa de Justicia, viola el convenio de Bahá'u'lláh y al imponer su propia autoridad por encima de la Casa de Justica, trata de abrir una brecha en las filas de los bahá'ís. Para impedir ésto, se aconseja a los seguidores de Bahá'u'lláh que no tengan contacto alguno con él. Sólo de esta forma podrá impedirse que esta persona, llamada Violador del Convenio, lesione la unidad de la Fe. Si posteriormente se arrepiente de su conducta y declara su lealtad a la Casa de Justicia, podrá reingresar a la comunidad Bahá'í."
Pero ojo,
"Quien haya sido bahá'í, pero luego cambiare de idea y no quisiera continuar siendo miembro de la Fe, no será considerado violador del convenio. Los bahá'ís seguirán en contacto con él sin titubeos."

sábado, 11 de agosto de 2007

Salmos en medio de la noche

A propósito de las distintas miradas que coleccionó Arne en torno a la noche oscura, aquí hay una muy hermosa:

"Estaréis tristes,
pero vuetra tristeza se convertirá en gozo.
La mujer, cuando va a dar a luz, está triste,
porque le ha llegado su hora;
pero cuando ha dado a luz al niño,
ya no se acuerda del aprieto
por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo..." (Juan 16, 21)
Tal vez algún hermenéutico me diga que no se refiere a eso de la noche, pero entonces ¿a qué? Los árboles en invierno no están perdiendo el tiempo, crecen hacia adentro, como dijo un buen profesor.
Hace mucho años, cuando aún yo era un tierno cervatillo escribí un salmo en medio de la noche:

Es que tu reino es tan espiritual
Señor, y yo tengo una piedra
Incrustada en el estómago.
No quiero decir que has sido Tú quien la ha dejado
(Perdóname, Jesús, tú lo sabes todo)
Solo sé que nadie se hace responsable
Y no puedo pensar sino que soy horrible
Y que Tú con otras almas más hermosas te deleitas.

Tú me quieres. Es la fe que me pusiste.
Pero tus caricias vienen de otro mundo
Y yo ya me cansé de enderezarlas y adornarlas
Es la sutileza con que dices una cosa y luego otra
Que me llena de impaciencia.

"El viento sopla donde quiere"
Es así como cruelmente me enamoras
No lo digo con cariño ni es dulce reproche
Porque de mí nadie se burla
Ni siquiera Tú, Señor, y sin embargo
El enojo que me pena
Y la pena que me enoja
Te prometo
Cada vez que oiga tu nombre
Sencillamente
Deshacerme

viernes, 10 de agosto de 2007

Noche oscura, nada veo

Un conocido que padecía de trastorno bipolar, en sus momentos álgidos de euforia e intensa productividad, agradecía a Dios por su enfermedad y calculaba que un solo día de éstos justificaba todo un año de sufrimiento. Pasados unos días, ya no pensaba igual, sino todo lo contrario.
Ivan Karamazov se negaba a aceptar que una reconciliación universal pudiera reparar el sufrimiento de los niños, “Sí, esa armonía vale menos que estas lágrimas que no se han pagado”. Es un aspecto que el pensamiento moderno introdujo a la noche oscura: si se piensan en el marco de un eterno retorno, cada dolor adquiere dimensiones infinitas.
Poco antes de morir Santa Teresita de Lisieux escribía: “Me parece que las tinieblas, adoptando la voz de los pecadores, me dicen burlándose de mí: "Sueñas con la luz, con una patria aromada con los más suaves perfumes; sueñas con la posesión eterna del Creador de todas esas maravillas; crees que un día saldrás de las nieblas que te rodean. ¡Adelante, adelante! Alégrate de la muerte, que te dará, no lo que tú esperas, sino una noche más profunda todavía, la noche de la nada"”.
En la Noche oscura de San Juan de la Cruz, una vez que se ha consumado la unión entre la amada y el amado, puede aquella dejar todo su cuidado entre las azucenas olvidado. Sin embargo, este cuidado existió y, aunque a posteriori la noche oscura es indiscutiblemente dichosa, en su momento fue amarga y terrible para el sentido y horrenda y espantable para el espíritu, como dice en su glosa.
Una de las señales que San Juan asocia a la noche oscura, tanto del sentido como del espíritu, es la de “no poder meditar ni discurrir”, primeramente porque la comunicación con Dios se hace espiritual y luego “por la alteza de la sabiduría Divina, que excede el talento del alma y de esta manera le es tiniebla”. Así, las aporías o argumentos contra la fe deben ser soportados hasta encontrar a Dios en parte donde nadie parecía.
¿Cómo es posible entonces que la noche venga con ansias en amores inflamada? Simone Weil afirma que “no se puede aceptar la existencia de la desdicha más que viéndola como distancia.(...) Pero esa distancia sólo es separación para los que aman. Para los que aman, la separación, aunque dolorosa, es un bien, pues es amor”
Si esta dolencia de amor no se cura efectivamente sino con la presencia y la figura (Cántico espiritual), para escribir el feliz desenlace de su dichosa ventura, el santo debió haber gozado de esta especial gracia. Sin embargo, una persona que no la ha experimentado bien puede dudar de ello, sobretodo al encontrar testimonios como éste de Teresita:
“En efecto, si usted juzga por los sentimientos que expreso en las humildes poesías que he compuesto durante este año, debo de parecerle un alma llena de consuelos, para quien casi se ha rasgado ya el velo de la fe. Y sin embargo, no es ya un velo para mí, es un muro que se alza hasta los cielos y que cubre el firmamento estrellado...”

domingo, 5 de agosto de 2007

Alma no me digas nada

Entre todas las divagaciones en torno al alma, destaco y hago mía, aquella de William Blake:

"El hombre no tiene un cuerpo distinto de su alma,
Aquello que llamamos cuerpo es una porción de alma percibida por los cinco sentidos."


Por eso sospecho de toda manifestación de ultratumba que sea fantasmal en el sentido clásico: sutil, etéreo. Un espíritu que desee vagar por el mundo no tendría motivos para ser una tenue sombra o un halo misterioso. Las realidades espirituales deben ser tan evidentes y perceptibles como la materia o los fenómenos síquicos y cualquier metafísica escindida de la física es impresentable.
Siempre defenderé a los zombies por sobre toda aparición poco clara.

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